Buenas intenciones

Hola personas de este mundo. En este blog ha nacido gracias a un nacimiento por otro nacimiento: una nueva yo, una nueva inquietud, y resulta que he encontrado que escribiendo algunas cositas que voy pensando me siento ilusionada, sobre todo, como les he dichos a mis amigas, Ainara, Maite, Eva y Vero, por poder mantener una especie de conversación sobre cosas a las que llegamos en las cenas demasiado cerca la hora de marchar a casa; en cierto modo también compensan mi falta de contacto con el mundo, bueno, con un mundo que va más alla del "¡Hola! ¡Qué tal! Buen tiempo ¿eh? este Zapatero... ay ay ay" cotidiano de mi vecindario. Aunque ahora está más centrado en el nene. Por favor, no cogáis todo lo que digo en caliente, dudad de aquello que entendáis que haya podido ser, tajante, insultante, poco comprensivo, poco comunicativo, etc. porque seguro que no habré tenido esa intención, ¿vale?. Bueno, un beso y pensad que es un pequeño o serán pequeños regalos personales que hago tanto a gente anónima como a vosotras. Un beso.

sábado, 26 de enero de 2008

Unas guías mínimas, ¿alguien no está deacuerdo?

Estas son unas directrices que encontré en internet y he puesto en la habitación de Ibai. La verdad es que me encanta que lo puedan leer las visitas y poder comentarlo. Nos ahorraríamos muchos problemas con los niños (y casi con los adultos también de seguir algunas de las frases.
Mamá, papá....
A veces os lo quiero decir, pero no se como...

1* No me deis todo lo que pida. A veces ya sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.

2* No me deis siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidierais las cosas, yo lo haría mas rápido y con mas gusto.

3* No cambiéis de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decidiros y mantened esa decisión.

4* Cumplid las promesas, buenas o malas. Si me prometéis un premio, dádmelo, pero tambien si es un castigo.

5* No me comparéis con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si vosotros me hacéis lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir. Y si me hacéis lucir peor que los demás entonces seré yo quien sufra.

6* No me corrijáis mis faltas delante de nadie. Enseñadme a mejorar cuando estemos solos.

7* No me gritéis. Os respeto menos cuando lo hacéis y me enseñáis a gritar a mi tambien y yo no quiero hacerlo.

8* Dejadme valerme por mí mismo/a. Si vosotros lo hacéis todo por mi, yo nunca podré aprender.

9* No digáis mentiras delante de mí, ni me pidáis que las diga yo por vosotros, aunque sea para sacaros de un apuro. Me hacéis sentir mal y perder la fe en lo que decís.

10* Cuando yo haga algo malo no me exijáis que os diga el "por qué" lo hice. A veces ni yo mismo lo sé.

11* Cuando estéis equivocados en algo, admitidlo y crecerá la opinión que yo tengo de vosotros. Y me enseñaréis a admitir mis equivocaciones también.

12* Tratadme con la misma cordialidad y amabilidad conla que tratáis a vuestros amigos. Porque seamos familia eso no significa que no podamos ser amigos también.

13* No me digáis que haga una cosa si vosotros no la hacéis también. Yo aprenderé y haré siempre lo que vosotros hagáis, aunque no lo digáis, pero nunca lo digáis y noi lo hagáis.

14* Cuando os cuente un problema mio no me digáis: "no tengo tiempo para tus tonterias", o "eso no es importante". Tratad de comprenderme y ayudarme.

15* y queredme y decidmelo. A mí me gusta oíroslo decir,aunque vosotros no creáis necesario decírmelo.

jueves, 24 de enero de 2008

Algo sobre el parto I

El marido de una embarazada, después de contarle mi experiencia del parto, con bastantes pelos y señales, me dijo que no le contara nada a su mujer de mi experiencia del parto. Me dijo que lo hacía por su mujer, que era muy susceptible, aunque yo creo que él también lo era. “¿Qué le habrá contado esta mujer?” pensaréis... pues le conté mi parto, tal cual. De todos modos, le hice caso. Cuando la ví con su barrigón, me remití a hablar de como empezó, la hora que fuimos, algo de los dolores pero enseguida hablé de lo bonito que fue ver por primera vez al niño, de cómo lloramos de emoción los dos, bueno... los tres, de lo precioso que era el niño, dí alguna que otra queja del niño y del hospital, para que sea más creible, natural y todo lo demás lo dejé a un lado, tal y como había oído yo misma cientos de veces. Podría detenerme más tanto en todo lo maravilloso que fue como en lo no tan maravilloso, pero como, por ahora, no voy a hablar de lo uno, tampoco hablaré de lo otro. En realidad creo que van unidos, vamos que uno no puede ser sin lo otro.

Sigo. He estado pensando sobre por qué se omite y omití lo que no es tan maravilloso, no solo en los relatos de algunas mujeres que han sido madres, que han pasado por la experiencia, sino también en la supuesta educación, usease, las clases preparto. La conclusión a la que he llegado es que si se omite es porque ese “todo lo demás” del parto no es una situación fácil. Pues vaya, diréis, vaya conclusión. Pues parece tonta pero muchos tiemblan al mencionar esa dificultad. Sin querer entrar en un burdo psicoanálisis, también es algo como muy “genital”, como algo de lo que no se habla porque habla de los genitales, ¡vaya!... pero sobre todo porque mete miedo en el cuerpo de algunas mujeres (y hombres, por qué no). Hombre... también podría simplificarse en que no somos dados a contar nuestras cosas y menos lo malo, vamos, que nos gusta ser políticamente correctos. Además, parece que si cuentas lo negativo lo positivo palidece si no desaparece de la mente del receptor.

Personalmente, omití contarle nada a la mujer embarazada porque me parecía a mi también que la... que la acojonaría; no es que estuviera muy muy embarazada, pero lo suficiente para pensar que no le daría tiempo a informarse y que, ciertamente, pudiera ser que la afectara negativamente, como cuando vas al gine y te dice “relájate” y ¡leches! ¡entonces es cuando te pones más tensa!. Cuando lo he intentado hablar con las que aún no están embarazadas (ni embarazados), ya anteriormente muchas me han dicho, después de incluso preguntarme que que tal el parto, que no les contara más, o que ponían caras raras y empezaban a negar con la cabeza “¡puff! ¡Creo que no seré madre nunca!”. ¡Jesús, da miedo decir nada! Todos esos parecen motivos suficientes para sonreír y tener la típica charla casi de ascensor sobre el tema. Y ya está. ¡punto!

Pero la razón principal, me da la sensación, es que en esta sociedad se quiere desterrar el sufrimiento de su existencia. Algunos no se dan cuenta que es imposible e imprudente. Es como cuando dices que quieres correr la Behobia-San Sebastián “¿Pero tu estás loca? ¿correr por correr?¿sufrir por sufrir?. Pues el parto es algo parecido, el parto se supone que es en sí mismo sufrimiento, y así reza mi abuela de 86 años “¿Por qué se quiere tanto a los hijos? Porque duelen”, y la mujer se refería al parto, claro. Fuera dolor, fuera sufrimiento. Estoy de acuerdo, bien, pero con dos condiciones, que tengamos el conocimiento, es decir, saber qué factura nos puede pasar, porque no es gratuito manejar así a la naturaleza, y lo siento, así somos, unos pobres animalillos; y segundo que tengamos la libertad de escogerlo. Sin embargo, todo está montado para que nos dirijamos a un “parto sin dolor”, tanto profesionalmente como socialmente. Si no pides la epidural o si dices que no la quieres tanto madres como profesionales te miran con cara de “tu estás loca”. A la matrona que me atendió, le tuvimos que recordar 3 veces que no tenía la epidural puesta, y no os voy a contar por qué tuvimos que recordárselo. Que quede claro que queda aparte el sufrimiento que provoca una enfermedad. En cierto modo así se percibe el dolor del parto, y así se sienten muchas mujeres embarazadas o de parto en el hospital, como si el parto fuera algo negativo, enfermas, algo sobre lo que no tienen que opinar ni saber nada de nada, o lo justo. Pero no estamos enfermas. Y es que la enfermedad da miedo, y ese el medio por el que en un parto en un hospital, un centro de trabajo, es más facil trabajar, hacer y deshacer sin que te molesten, consultándote,claro, que si no se les puede caer el pelo, gracias a Dios, pero casi dientes y sin tener en cuenta la situación débil y susceptible que te encuentras. El miedo, sobre todo a que el niño sufra, o hagamos algo que haga daño al niño es lo más fuerte que puedes sentir, y sientes que tienes que delegar, y en ciertas circunstancias, es necesario, pero no en todas ni mucho menos. Lo cierto es que los niños pueden venir sanísimos o con problemas tanto con dolor y sin dolor y la falta de sufrimiento, no tener dolor no es la panacea, no es garantia de que todo vaya a ir bien, y a eso voy, que nos lo venden como la panacea y no lo es, puede pasar factura. El caso es que Yo quiero poder escoger parto con dolor y eso requiere cambios, bastantes que creo que yo no podré disfrutar si tengo más hijos.

fin primera parte. Hay más pero tengo que ordenarlo en mi cabeza!!

Besos a todos y a todas

domingo, 6 de enero de 2008

Y qué le digo a mi niño... que soy republicana?

Hola!

Ahora que soy madre y en estas fechas estamos con el temita de turno... que si Olentzero, que si los Reyes, ... Ya estamos con la preguntita a un niño de 5 meses y medio "¿Qué te ha traido el Olentzero? ¿Te has portado bien? ¿Y los reyes?"... que si la ilusión de los niños, que si cómo se la vas quitar... lo siento por los creyentes sinceros, me disculpo con ellos, pero tanta hiprocresía respecto del resto me abruma, me revuelve. De verdad, en estas fechas me dan ganas de decirle o gritarle a la gente que no quiero cuentas con un supuesto borrachuzo y tres reyes que ni eran reyes, ni sabios y que ha sido reinventado durante la historia trescientasmil veces para que encajara en la idea de la navidad del papa de turno que de ejemplo de cristo en lo que a voto de pobreza se refiere 0 patatero.

Radical, vehemente, exacerbada me dice mi marido delante de estas declaraciones. Y no le quito razón, pero es que me hierve la sangre... además, el único espiritu que veo dentro de estas celebraciones no es más que el consumista y el chantajista de darle a los niños un juguete a cambio de un encajamiento social del portate bien a cambio de algo... bueno, si se quedara en 1 juguete, vale, pero es que esto parece una competición. No veo nada educativo en el acto de regalar. Nada. Incluso está de moda criticar la cantidad de juguetes que recibe un niño para que luego nadie se atreva a frenarse o a guiarse respecto del criterio del padre, el principal responsable de la educación de su hijo de si el niño ha recibido muchos regalos ya, y claro avalancha además de juguetitos que cuanto más ruido hagan mejor. Aaaala! Donde se han quedado los puzzles? los libros?

Como enfrentaremos el problema en el futuro no lo tengo claro,... pero que algo haré desde luego y si hace falta abrir brecha casi en el sentido de una nueva religión, que así sea!!!!!!

Empezaré por explicarle que ni Olentzero mágico ni Reyes magos, y le hablar de verdaderos "reyes magos" actuales, como puede serlo él mismo respecto a personas que tienen menos. Segundo, al hilo de lo anterior, ¿¡qué es eso de recibir y recibir?!... por cada regalo que reciban tendrán que dar algo que tengan en casa, y no algo estropeado sino algo o cosas útiles, necesarias o algo parecido a quien no tenga.
Mientras no tenga el conocimiento para entenderlo, llegaré a confiscar los regalos que le lleguen de más y se los distribuiré durante el año, para que los disfrute más desde luego.

Por ahora no se me ocurren más medidas, pero que las pensaré tenedlo por seguro!!

Vaya cabreo que llevo.