He sido madre. La experiencia más fuerte que he tenido en mi vida. el cambio de vida ha sido total; la percepción de cada pequeña cosa de mi vida ha cambiado. Entre ellos mi concepción de las mujeres (de todo lo demás ya se me ocurrira escribir en algún momento)
Al principio sentí una especie de unión con todas las mujeres del mundo, sobre todo con todas las generaciones anteriores a mi, ya que fuí, parece ser, la única valiente o inconsciente de esa noche que se atrevió a que ese nuevo ser que ilumina mi vida (ya hablaré más de él) pasase por el canal del parto o vagina (según momento), sin anestesía; me setí una con, para empezar, la pobre Eva del paraíso, que no tuvo a nadie que le contara lo que le iba a pasar, siguiendo con mi madre y luego con todas las demás mujeres de este mundo.
La sensación de ser madre fue fuerte y se fue diluyendo poco a poco y la rutina y la realidad y la generalización del hecho han hecho que vuelva a casi la sensación anterior a ser madre, algo contra lo que lucho todos los días recreándome y felicitando a todas las madres en el día del cumpleaños de sus hijos. Parece que hay una vocecilla por ahí, social o particular que parece decir "paren tantas mujeres, que... ¡chica, tampoco es pa tanto!" . Una experiencia que por lo menos para mí es completamente revulsiva del ser, desaparece y nos deja igual de vulgares, normales como lo éramos antes y nisiquiera entre las mujeres que hemos vivido esa sensación llegamos a compartirlo, vivirlo, expresarlo, recrearlo y usarlo para ser mejores personas, llegamos a integrarlo como algo... en fin, normal.
es muy tarde ya,... me voy a acostar. ¡Buenas noches a todos!
P.D.: además de disculparme por mi forma de escribir completamente descuidada, ojo! a los hombres se les puede aplicar la misma, sobre todo si estuvieron en el parto. Besos a todos ellos.
martes, 13 de noviembre de 2007
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